El
comercio y la explotación de animales no humanos destinados
a entretener en los anfiteatros al pueblo romano entre otros (al
tiempo que a alienarlo [1]), supuso
un negocio muy rentable para ciertas personas [2] .
Durante siglos, miles de animales no
humanos fueron capturados y secuestrados, recluidos y obligados
a viajar de unos continentes a otros [3],
con el fin de ser utilizados en estos "espectáculos" tradicionales
[4] .
Los gastos solían correr a cargo del
erario público,
no obstante, quienes se dedicaban a esta empresa hacían grandes
inversiones, que podían rentabilizar tanto económicamente
como en prestigio social. Al mismo tiempo que se utilizaba a animales
no humanos [5], también
se sometía en contra de su voluntad en los anfiteatros a aquellos
otros miembros de nuestra especie a los que se consideraba inferiores.
Quienes se encontraban en esta situación de inferioridad ante
el resto, podían estarlo entre otras causas por haber cometido
algún tipo de delito contra las normas sociales establecidas,
o no encajar en ellas como sujetos de intereses (era por tanto en
el primer caso una forma de ajusticiarlos públicamente, mostrando
ante l@s demás su sometimiento ante el poder). A dichos human@s
se les privaba de la consideración de tales, es decir, no
se les consideraba miembros del propio grupo, lo que legitimaba al
resto según su escala de valores para decidir sobre su destino
[6] , sin que ello supusiera contradicción
alguna con la idea de pertenecer a un pueblo justo y ordenado. El
requisito para ser excluido del círculo de consideración
moral era también
producto de una convención o acuerdo social [7],
que en absoluto guardaba relación con la capacidad de sufrir
y disfrutar de los individuos.
Al margen de otro tipo de connotaciones económicas y demás
variables influyentes, y a pesar de que hoy en día la esclavitud
humana no se haya erradicado en su totalidad, sí hemos logrado
avanzar en la idea de que ésta es en sí misma injusta
y arbitraria. No en vano la moral es algo dinámico, que se
adapta a los cambios de valores que se originan en las sociedades,
así como a los problemas a que éstas tienen que hacer
frente.
Si analizamos las bases sobre las que se asienta la dominación
del resto de animales, encontraremos un paralelismo con aquellas
que sustentaron, o incluso sustentan en algunos casos, la discriminación
de otros miembros de nuestra especie: color de piel, género... Los
motivos para mantenerla pueden ser diversos, las justificaciones
variadas, no obstante y en definitiva, se trata de la historia de
la dominación del fuerte sobre el débil, del que tiene
el poder o la legitimación para ejercerlo sobre quienes se
encuentran en una situación de inferioridad ante él.
A través del ejemplo elegido para introducir
el texto se pretende mostrar que incluso en el supuesto de que una
amplia mayoría
respalde determinado tipo de comportamientos; que lo haga durante
un periodo de tiempo prolongado, y como consecuencia de ello pasen
a formar parte de las costumbres aceptadas por las sociedades [8] que
los legitiman (y por tanto de su modo de vida); aún en el
supuesto de que comporten ingentes beneficios económicos para
dichas sociedades , y que en
su momento fueran cuestionados sólo por algunos individuos;
ha sido posible que dichas sociedades avancen en una línea
distinta, superando la anterior.
Hoy en día millones de animales no humanos continúan
siendo explotados y asesinados cada segundo, de múltiples
formas y a través de diferentes áreas, discriminando
sus intereses para beneficio ajeno: alimentación, vestimenta,
experimentación, ocio... Se trata éste de un prejuicio
conocido como especismo (infravaloración o desconsideración
de los intereses de alguien en función de la especie a la
que pertenezca).
El hecho de que sea posible que
los demás animales
dejen de ser valorados como simples recursos o propiedades,
implica por fuerza un cambio de mentalidad entre los miembros
de nuestra especie. Un cambio de valores como el que posibilitó que
individuos que antes resultaban excluidos de nuestro círculo
de consideración moral hayan pasado a formar parte
de él.
Dicho cambio deberá ser motivado
por la suma de voluntades de tod@s los que consideramos
que el tratamiento que otorgamos a los demás animales
es injusto, puesto que también ellos son capaces
de sufrir y disfrutar. Tan arbitrario es discriminar el
interés
de alguien por disfrutar de su vida como consecuencia del
color de sus ojos, como hacerlo por el hecho de que a que
pertenezca a X especie. Evitar que el especismo siga manteniéndose
depende de que decidamos que así sea. Simplemente
dejando de participar en la explotación de los demás
[9] animales y mostrando
nuestro rechazo a ésta, estaremos contribuyendo a
que dejen de ser considerados como recursos, y avanzaremos
en la idea de que sus intereses puedan ser valorados de forma
igualitaria.
Autora: Morales, Yolanda, (2006)
Ha sido publicado en:
- Defensanimal.org
- España Liberal
..................................................................................................................................
[1] Contribuía a que la ciudadanía
dejara de lado los problemas sociales, a la vez que estimulaba los lazos
entre quienes contemplaban el espectáculo desde
las gradas. De otro lado, constituía un intento
de controlar las insurrecciones populares por parte de
los dirigentes.
[2] El desprecio absoluto por la vida
de los individuos sometidos en beneficio propio, era percibido
como acontecimiento social. Hasta 50.000 personas podían
acudir a algunos de estos "espectáculos",
los cuales se vivían con gran interés por la población
a nivel lúdico; sin dejar de considerar sus vertientes social, política
y religiosa. Al mismo tiempo servían para afianzar o entablar redes
políticas y económicas, con aquellos países que participaban
en el comercio de los demás animales.
[3] Sin contar con todos los que perdieron
la vida en su captura, transporte, reclusión, etc. Se piensa que al
menos la mitad de los animales no humanos secuestrados morían antes
de ser asesinados en los anfiteatros.
[4]Se introdujeron con la intención
de otorgar variedad a los combates sólo entre gladiadores.
[5]Las "fieras" o las "bestias" de acuerdo
con el lenguaje especista que prevalecía en ese momento, a través
del que se contribuía a crear una barrera ficticia que se mostraba como
infranqueable, entre ell@s y nosotr@s.
[6] En el caso de esclavos o prisioneros
de guerra que hubieran participado como gladiadores, y que al haber resultado
heridos en el combate solicitaran el perdón del público, si éste
consideraba que habían luchado de forma valerosa tenía la capacidad
de perdonarles la vida, en una muestra de su benevolencia hacia aquello que
consideraban que era justo.
[7] Establecido con arreglo a los valores,
intereses, emociones, objetivos, propios dela sociedad que lo determina.
[8] Como es habitual y siendo más
precisos, al menos para determinados miembros o sectores de ellas.
[9] Dejando de consumir productos de origen
animal, de comprar productos testados en ellos, vestirnos con partes de sus
cuerpos, acudir a espectáculos en los que se les utilice o recluya....
Antiespecismo y liberación animal
"Cada vez son más quienes se preocupan por la situación de indefensión padecida por los miembros de algunas especies animales a manos de los humanos. Existe una inquietud destacable a nivel organizacional en la lucha por la conservación de especies en peligro de extinción. Cada vez más personas invierten su esfuerzo en intentar defender a aquellos animales que poseen capacidades de tipo intelectual o cognitivo similares a las nuestras. El rechazo poblacional frente a casos de maltrato o crueldad hacia aquellos otros con los que mantenemos, según nuestras sociedades, una relación más estrecha, como es el caso de los animales de compañía, ha sido puesto de manifiesto recientemente en nuestro país a juzgar por las movilizaciones existentes. Esta actitud de repulsa puede apreciarse también cuando se trata de casos de explotación y/o matanza de aquellos con los que empatizamos más o por los que sentimos una especial predilección. Cada vez es más habitual encontrar personas que consideran que está mal vestirse con las pieles de ciertos animales, asistir a espectáculos en los que son utilizados para diversión de algunos humanos, así como practicar deportes que impliquen su muerte; o a quienes les parece mal que sean considerados herramientas de laboratorio sobre las que probar ciertos productos, tales como cosméticos, productos de limpieza, etc.
Sin embargo, muchas de las actuaciones llevadas a cabo de forma cotidiana, como puede ser la elección de nuestro menú o de las prendas utilizadas para vestirnos o calzarnos, son causantes de cifras desorbitadas de muerte y privación de libertad. Un número considerable de personas piensa que está bien utilizar a individuos de otras especies si ello puede suponer un gran beneficio para miembros de la nuestra, pero está mal hacerlo cuando consideran que éste no será sustancial. ¿Qué es lo que sustenta este prejuicio que nos permite preocuparnos de otros sólo cuando el provecho que sacamos es de cierta magnitud?.
Nuestra relación con el resto de los animales se ha sustentado a lo largo de la historia en mitos y creencias, en postulados de orden religioso, en valores aceptados sin reflexión, heredados generación tras generación, los cuales han justificado el dominio de los humanos sobre los miembros de las demás especies en beneficio propio. Las sociedades han ido asumiendo como válidos, naturales e incuestionables determinados comportamientos que se contradicen con los conocimientos adquiridos sobre los demás animales; muy especialmente sobre la posibilidad de éstos de experimentar sufrimiento y bienestar.
Pero dicha capacidad no se encuentra limitada a aquellos animales que poseen un grado de inteligencia superior, o a los que nos resultan adorables; ni siquiera a quienes pertenecen a especies que parecen condenadas a desaparecer como consecuencia de nuestra intervención sobre ellos directamente o sobre el entorno en que subsisten. Tanto una gallina como un cerdo o un atún, por citar a algunos de los muchos animales explotados sistemáticamente de forma institucionalizada para satisfacción de nuestros intereses, son individuos poseedores de la capacidad de experimentar malestar y placer. Todos ellos, al igual que los mencionados con anterioridad, son seres sensibles y por lo tanto tienen interés en disfrutar de sus vidas. Al igual que no nos gustaría a ninguno/a de nosotros/as ser utilizados como medios para beneficiar a otros, tampoco a los demás animales les resulta precisamente agradable ser usados en experimentos, confección de ropa o producción de comida. Simplemente, es injusto hacerlo.
El gran número de personas e intereses implicados en la explotación animal en sus múltiples formas, la costumbre y los hábitos inculcados desde pequeñas/os, el miedo a los cambios o la trivialización de la problemática ética en torno a la relación que mantenemos con otros animales son consecuencia de la mentalidad imperante basada en el especismo: la infravaloración de los intereses de un individuo en función de la especie a la que pertenece. De todo ello deriva su consideración a nivel legal como bienes. A dichos efectos los animales no son más que cosas, y nosotros, los humanos, sus propietarios. No obstante, este fallo del sistema legal no podrá ser corregido en tanto no se plantee a nivel social una crítica abierta contra la mentalidad que lo sustenta.
Contribuir a desmontar esta mentalidad que considera a los demás animales como objetos aptos para la explotación, y dar cabida a su aceptación como seres con intereses depende de las elecciones de todos/as y cada uno/a de nosotros/as, así como de nuestro posicionamiento frente al especismo."
Morales, Yolanda, (2005), The Ecologist, enero.
RESTAURANTES Y LUGARES DONDE COMER VEGANO DESTACADOS
♥ L´indret, restaurante vegetariano
García Morato 5, 03004, Alacant, España 96 521 66 14
Comida deliciosa, trato excelente, servicio impecable, precio razonable (11 € menú). En la mayoría de las ocasiones todo es vegano. Se recomienda reservar mesa.
♥ GOPAL, para comer vegano y también para llevar
C/ Escudellers 42, Plaza George Orwell, Barcelona, España 933 189 215
Comida vegana para tomar allí y tienda para llevar (hamburguesas, chorizos, quesos, postres elaborados por Toni de Lujuria Vegana... una variedad destacada de comida vegan y algún que otro producto relacionado con el activismo).
Muy amables y muy rico. Precio razonable. ♥ L´ATELIER, B&B
C/ Alberca 21, 1814 Mecina Fondales, Granada, España 958 857 501
B&B vegetariano y vegano encantador, en cuya carta encontramos variedad de platos veganos. Dirigido por el prestigioso Jean-Claude Juston, cuenta con la colaboración de Ignacio. Lugar entrañable, trato inmejorable, ambiente relajante, comida imaginativa. Ideal para desconectar. Se recomienda preguntar por teléfono sobre disponibilidad.
Ahora también se puede comer y cenar. Precio razonable.
♥ PASTELERIA VEGANITESSEN
C/ Pastor y Landero s/n, Mercado del Arenal, Puesto 32, Sevilla, España 955 323 146
Repostería vegana y mucho más.
..............................................................
Se ruega citar la fuente. Gracias. |